La nueva norma sobre máquinas amenaza con otro caos en la Ley del Tabaco
La aplicación de la Ley del Tabaco obliga a que a partir del próximo 1 de enero todas las máquinas expendedoras de este producto incluyan un sistema de seguridad que garantice que los menores no puedan utilizarlas. Una medida interesante, pero de difícil cumplimiento por lo que parece. Lo cierto es que a los profesionales de la hostelería muestran un entusiasmo perfectamente descriptible por acomodarse a la norma.
Así, a menos de un mes vista para que entre en vigor, fabricantes y hosteleros consideran que más de la mitad de estos aparatos no estarán preparados a tiempo. El caos y el incumplimiento se ciernen, ahora, sobre la venta de tabaco en los bares y restaurantes.
Un mando a distancia
El tradicional gesto de llegar a un bar, acercarse a la máquina echar las monedas y llevarse la cajetilla deseada se verá considerablemente complicado. En 2007 todos los clientes deberán comunicar previamente al camarero o encargado del establecimiento su deseo de adquirir tabaco y, éste, una vez que compruebe que el consumidor es mayor de edad, utilizará un mando a distancia -similar al que se usa para acceder a los garajes particulares- para activar la expendedora.
Los dueños de estas máquinas han tenido todo un año para adquirir nuevos modelos que incluyan el sistema de control, o bien, lo que es lo más común, para modificar las viejas máquinas. Para esto último deben adquirir una «kit de cambio de memoria» que adecúe el aparato a la normativa.
Y es en este aspecto donde ha empezado a cundir la alarma entre los fabricantes. A estas alturas de diciembre sus almacenes siguen repletos de los «kits» imprescindibles para ponerlas a punto y sus comerciales apenas están consiguiendo pedidos.
Uno de los responsables de marketing de la empresa Azkoyen, una de las principales fabricantes y distribuidoras del sector, alertaba sobre la situación: «Nos tememos lo peor. La idiosincrasia española de dejar todo para el último momento, se pone de manifiesto en casos como estos. Ocurrió con el euro y todo apunta a que se repetirá en esta oportunidad. El lío puede ser monumental».
En este sentido, las estimaciones más pesimistas avisan de que el 1 de enero más de la mitad de la máquinas de tabaco que hay en España no podrán utilizarse por no cumplir la ley. El número total de máquinas en el mercado se sitúa en torno a 400.000 -las cifras oficiales parecen cuestión de estado mayor y el Ministerio de Economía las declaró «no publicables»- y se calcula que serán unas 225.000 las que en estos momentos no se han adaptado a las exigencias legales. Sólo Azkoyen tiene en su almacenes cerca de 100.000 «kits» sin distribuir y las otras empresas especializadas se encuentran en una situación similar. Se supone que a partir del día 15 la demanda se disparará, lo que aún agravará más el problema pues la cercanía de las fiestas navideñas complicará la posibilidad de instalar el material.
De acuerdo con las fabricantes «sólo los grandes distribuidores se están poniendo al día. Los pequeños, los que tiene dos o tres máquinas, y los bares y restaurantes que las poseen en propiedad son los que se están mostrando más remolones y seguro que no llegan a tiempo».